Noticia | Reportaje - Sainz - Repsol - Lancia
 
06/11/2019 | Reportaje | 11:20h.

Relato de la cohesión, Sainz - Repsol - Lancia

Un sueño errado

Iván Hernández

Lo que debía ser el sueño de cualquier piloto, sobre todo de aquellos que vienen de la época de los grupos B; el poder estar alineado con uno de los coches de la marca de Turín, Lancia, se trunca por cuestiones diversas a lo largo de la temporada 93. El protagonista de esta narcosis fallida, Carlos Sainz.

Ya desde finales de los noventas el piloto madrileño ansiaba la respuesta que nunca llegó, el sí a un programa mundialista en el máximo escaparate de los rallyes, el mundial, y con el equipo Lancia Martini Racing. Circunstancias que nunca se produjeron a pesar de tocar en la puerta de los italianos. El responsable máximo del team, Cesare Fiorio lo había catalogado de "piloto de asfalto", una losa que le costó quitarse de encima y que continuó con él algún tiempo más. Con el tiempo demostró que tal etiqueta era muy errónea, y sus dos Campeonatos del Mundo de Rallyes logrados así lo demostraron.

Terminaba un año 92 de pleno triunfo, obteniendo su segundo certamen mundial con el equipo Toyota. Sainz seguía mirando con fijación al equipo turinés, aunque ya las cosas de cara a la siguiente temporada iban a ser diferentes dentro del equipo. Lancia anunciaba su retirada de forma oficial del Campeonato del Mundo después de muchísimas temporadas de logros casi inigualables, y lo hacían despidiéndose por todo lo alto, obteniendo el Campeonato de Marcas del certamen, además consiguieron esa temporada ocho victorias de diez pruebas de las que constaba el calendario.

La aparición de Repsol

La petrolera española fue un remanente muy importante en la carrera deportiva de Sainz, desde que recibe la primera oferta suculenta para un programa mundialista completo con el equipo Toyota Team Europe, entran en escena Repsol para completar ese presupuesto necesario para lograr el sueño del piloto español.

Juan Carlos I, actual rey emérito de España, es quien le abre las puertas de Repsol   Lo curioso de la historia es qué, quien hace de cicerone entre Repsol y Carlos, es el rey emérito de España, Juan Carlos I. Años atrás ya lo deleitó en los aledaños del Palacio de la Zarzuela con una magistral sesión racing. No olvidemos lo gran aficionado que es el monarca a todo los deportes del motor, hasta tal punto que un día, en un evento organizado por Repsol y donde acude el rey, este, es quien incita a los responsables de la petrolera a apoyar a Sainz como así hicieron.

Lacalle recibe en el momento justo una llamada de Repsol, el desaparecido Ove Andersson (Toyota Team Europe) ofrece una temporada completa a Carlos y el acuerdo final se cierra gracias a esa llamada. Que por cierto, en aquel entonces también el jefe de Toyota pensaba igual que Cesare Fiorio, a lo que Sainz mostraba la rabieta a su entorno. No entendía esa postura que manifestaban los jefes de los equipos cuando el propio piloto decía que su mejor ritmo era en tierra.

Llega la oportunidad de Lancia

Lancia Martini culminaba la temporada 92 con el cartel puesto de, más o menos "se traspasa equipo" el madrileño veía aquí una segunda oportunidad de encuadrarse dentro de la formación de sus sueños, aunque también es cierto que en Toyota se dio una situación que fue muy propicia al cambio de equipo, siendo el máximo impulsor Juanjo Lacalle. Castrol aparecía en escena y eso significaba dos cosas, perder el patrocinador de sus inicios y darle la bienvenida a Castrol que era el patrocinador del TTE, o cambiar de equipo y llevarse consigo a Repsol. Valorando ambas posibilidades optaron por la segunda, sopesando mucho el agradecimiento de ser el patrocinio que los había apoyado desde sus inicios. A decir verdad hubo otra posibilidad que la propuso Lacalle, y era alinear en Toyota varios coches con Castrol y el de Carlos con Repsol, idea que rápidamente Andersson se opuso en rotundo.

Lancia cede toda su estructura al equipo Jolly Club, que en aquellos años iban paralelo al equipo oficial en el Mundial de Rallyes, Lacalle se pone en contacto con ellos, viaja a Italia para empezar las negociaciones. El equipo Italiano no disponía de un presupuesto total para cerrar una temporada completa, por ejemplo faltaba completar los honorarios del piloto - copiloto y varios aspectos más, pero sí que habían recursos económicos o por lo menos eso prometieron para seguir con el desarrollo del coche. También tuvieron en cuenta que venían de una temporada que habían logrado obtener el Campeones de Marcas y cosechar muchas victorias en rallyes. Cuestiones que animaron bastante a Sainz y Juanjo Lacalle.

Los aspectos de la negociación cada vez se estaba materializando más, e incluso ese tema del pago al piloto. Cuenta Lacalle que los italianos se quedaron estupefactos cuando con una simple llamada se solucionaba la implicación de Repsol en el equipo. Y a partir de ahí empezó a ponerse en marcha los preparativos de cara a la temporada 1993.

Lo deportivo

Si hay un punto negativo en el magistral palmarés de Carlos Sainz sería el de esa temporada, los resultados no salieron, termina sexto en la Clasificación de Pilotos, logró acabar solo cuatro pruebas, dos segundos puestos en Acrópolis y San Remo y dos terceros en el Tour de Córcega y Nueva Zelanda.

Lo cierto es que el coche se había desinflado considerablemente, sus adversarios se habían puesto las pilas ampliamente, y si a todo esto le añadimos que el vehículo en toda la temporada no sufrió ni la más mínima evolución, por no hablar de esa partida económica para el desarrollo del Lancia, que nunca llegó.

Se habla de que el destino final de ese dinero fue a parar al equipo Alfa Romeo, que en esas temporadas disputaban los certámenes de circuitos.

Finalmente el sueño truncado, ese equipo donde Sainz no llegó en el momento justo. Pudo más el corazón que la cabeza. Pero así son las circunstancias de este deporte, buscar el acierto es casi más complicado en ocasiones que obtener los resultados más exitosos.




 
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