Texto: Alfredo Medina | Fotos: José Manuel Nuez
 
18/02/2015 | Reportaje | 16:45h.

REPORTAJE | La historia de los Mitsubishi Montero que salieron de la factoría Japón Motor.

Texto : Alfredo Medina | Fotos: José Manuel Nuez

El Montero fue el modelo con el que Mitsubishi se lanzó a la conquista de muchos mercados en el mundo, también el de Canarias. Aquí llegaron los japoneses mucho antes que al resto de España, por razón de los puertos franco que existían entonces. Era el nacimiento de una nueva categoría de vehículos; los 4x4 que hasta ese momento habían sido los Land Rover para un uso fundamentalmente agrícola, vieron como llegaban modelos como el Land Cruiser de Toyota y el Montero de Mitsubishi, con un alto equipamiento, una sensación de seguridad y un precio muy competitivo

Mitsubishi vio en la competición un escenario ideal para dar a conocer sus modelos y transmitir al mercado sensación de fiabilidad, de dureza, de seguridad, y rápidamente se interesaron por las competiciones off-road, tanto en el mercado Asia-Pacífico, como especialmente en las pruebas de repercusión internacional. Varios éxitos en el París-Dakar animaron a la marca a desarrollar un potente equipo unido a su importador en Francia, Sonauto, que contaba con amplia experiencia en el París-Dakar así como de los pilotos adecuados. Victorias en el París-Dakar, la Baja Aragón y otros rallys internacionales catapultaron el prestigio del modelo y de la marca.

En Canarias, Mitsubishi había sido representada por la extinta Hernández Hermanos, que a principios de los años 80 cedió el testigo a Japón Motor, empresa del Grupo Ahlers y Rahn. Japón Motor era importador directo de fábrica, y Canarias era el mercado de Europa donde la cuota de mercado de Mitsubishi era más alta, mucho más alta que la de Alemania (cuota, no unidades), y aquello para Japón era tan impresionante que ayudaban a Japón Motor en todo lo que pedían.

En aquellos años, la competición en Canarias era también una gran oportunidad para darse a conocer, y así lo hicieron inicialmente con un equipo de asfalto con un Mitsubishi Lancer Turbo pilotado por Carlos Hafner. Las competiciones en tierra eran inexistentes hasta 1987, con el nacimiento del campeonato Camel Off Road, en el que rápidamente se interesó Mitsubishi. Pese a que el Lancer de tracción trasera llegó a ganar incluso un rally ese año, era una modalidad donde la tracción total era imprescindible y rápidamente llegaron las versiones de rally del Montero, para aprovecharse de su imagen ganadora internacional y repetir localmente esa experiencia.

Pese a que algunos privados habían introducido el Montero Diesel en los primeros Camel Off Road, fue a finales de 1987 cuando Japón Motor introdujo el primer Montero de competición, un modelo preparado localmente. Era el conocido GC-4404-AD, que comenzó con carrocería de chapa y motor de gasolina (220 CV) en manos de Carlos Hafner. En 1988, con la retirada de Hafner de la competición, este modelo sufrió una gran renovación, se le instaló una carrocería de fibra (básica para bajar el centro de gravedad) y se le potenció el motor de gasolina. Los acuerdos de Japón Motor y Camel para patrocinar todo el campeonato, facilitaron que su piloto Fernando Capdevila fuera el conductor de este vehículo. El campeonato se había reforzado muchísimo, con vehículos imbatibles en esos terrenos, como los Citroen Visa 1000 Pistas y los Citroen AX 4x4, además de otros más competitivos que el Montero, como el Renault 5 Maxi Turbo, BMW 324 Td, BMW 325ix Chamonix, varios Austin Metro 6R4, etc. Pese a eso, Capdevila y el Montero eran habituales en el podio, demostrando la competitividad y fiabilidad del modelo.

El equipo incorporó también al privado Jorge Trujillo, que había competido con el GC-9848-V en la categoría Diesel (160CV). El coche recibió otra carrocería de fibra y alguna mejora en un motor difícil de evolucionar e incapaz de poder con la mayor cilindrada y prestaciones de su rival, el Land Cruiser de Toyota (la "guagua").

Animado por los excelentes resultados comerciales de la marca, el equipo incorporó en 1989 un Montero Proto, que había competido en el París - Dakar y en la Baja Aragón dentro del equipo oficial Sonauto Francia. El coche -hoy tristemente abandonado y posiblemente perdido para siempre, en un gallinero de Fuerteventura- era espectacular en su apariencia, muy potente (270 CV) y muy difícil de conducir. Diseñado para las largas rectas del desierto, su difícil adaptación a los rallys secretos de tierra la comenzó Fernando Capdevila, la continuó José Luis Rivero y la finalizó Aythami Alonso, los tres pilotos oficiales de Japón Motor que se subieron a este coche (además de dos rallys que hizo Alberto Santana en 1989 ante la repentina salida de Capdevila). Nunca alcanzó un resultado destacado, ya que sus dimensiones convivían mal con los trazados de los rallys de Canarias. Como anécdota, este vehículo ha sido uno de los pocos que ha corrido patrocinado por tres marcas de tabaco en Canarias: primero, con Camel y Fernando Capdevila, después con Marlboro y José Luis Rivero y por último con Rothmans y Aythami Alonso.

El Departamento de Competición de Japón Motor fue reconocido internacionalmente, al ser admitido en la red de Ralliart y pasó a denominarse Ralliart Islas Canarias. Eso permitía una comunicación más fluida y un acceso más rápido a las piezas y mejoras, que de todas formas siempre eran complicadas de trasladar desde Japón o desde Francia.

En 1990 el equipo incorporó el patrocinio de Marlboro, que también estaría presente en el programa de asfalto con el Mitsubishi Galant, y llegó a tener el equipo más potente, con 3 unidades del Montero: José Luis Rivero con el Montero Proto, Aythami Alonso con el GC-4404-AD y motor de gasolina, y Ricardo Avero con el GC-9848-V en la categoría Diesel, estos dos últimos dentro del Junior Team. Fue un año de éxito total para el equipo, ya que el campeonato fue ganado por Aythami Alonso con todo merecimiento, imponiéndose a monturas más adaptadas a este terreno, y demostrando que la apuesta -criticada al inicio- de Mitsubishi por los jóvenes pilotos, había dado sus frutos. Rivero fue tercero y Campeón de Las Palmas. A mitad de año, cansados de perder la categoría Diesel siempre frente a Toyota, la unidad de Ricardo de Avero, tras ganar la categoría Diesel en una ocasión, fue evolucionado y montó el primer motor de Gasolina Sin Plomo en competición, algo comercialmente muy interesante ante la introducción de este nuevo combustible en las islas. Avero se anotó la victoria absoluta en el debut de este combustible en Canarias, siendo 4º de Canarias y subcampeón de Tenerife.

En 1991 Aythami compitió en el Campeonato de España de tierra con el GC-4404-AD, siendo el primer todo terreno en aparecer en el certamen. Fueron solo 4 rallys, los tres primeros saldados con abandono y un 7º en la cuarta prueba, un balance pequeño para tanto esfuerzo por superar muchísimos problemas en tierras peninsulares, a las que el vehículo nunca se terminó de adaptar. En Canarias defendió el título con el Proto, acabando segundo del certamen, en el que también estuvo Luis Monzón con el coche ex-Avero, que había sido designado como conductor en asfalto del Galant VR4. En 1992 el equipo solo contó con un vehículo, el Proto en manos de Aythami Alonso y patrocinado por Rothmans, y ya en 1993 no hubo presencia oficial en el campeonato.

Una amplia legión de pilotos privados compitieron también con el Montero, con mayor o menor grado de apoyo de la marca, pero hicieron que la presencia de los Montero en los rallys fuera habitual.

Las presiones ecologistas así como la paulatina retirada de las marcas tabaqueras, fueron minando los rallys de tierra, hasta dejarlos reducidos a los Formula Rally en el Circuito Islas Canarias para, posteriormente, extinguirse.

La presencia de Japón Motor en competición fue amplia, tanto en tierra como en asfalto, comenzando en 1985 con Carlos Hafner y el Mitsubishi Lancer. En tierra terminó en 1992 y en asfalto un año más tarde, en 1993. Durante 1993 -año de gran crisis económica en el sector del automóvil por la entrada del IGIC- el Grupo Ahlers y Rahn decide cancelar todas sus actividades deportivas (también con el Mercedes 190 de Tomas Gimeno), y fueron vendidos todos los efectivos de Japon Motor y cerrando Ralliart Canarias. Sus coches y efectivos de tierra fueron vendidos a diferentes privados, y al término de la temporada 1993 toda la estructura de asfalto, los dos Galant VR4 y todo el material de asistencias, fue adquirido por Toñi Ponce y el equipo Camel.

Alfredo Medina.

 

 
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